Encontraste un milano con el ala quebrada
en aquél rincón sombrío del patio de la casa familiar.
A veces me pregunto lo que soy, te dije;
me miraste en la voz
más profunda de todas, y respondiste entonces,-
por eso te divides, despedazado el rostro, por eso
excarvar las raíces en tierras extranjeras
buscarte en los que duelen, perseguir cada llave, o escuchar
historias de desgarros familiares
cuentos de identidades confundidas
y repartidos rostros a lo largo del viaje.
-Intentaste ayudarle a que volviese a volar
pero fue en vano.
Lo acariciaste entonces, y con mucho cuidado
lo devolviste al campo
detrás de algunas rocas
donde las carroñeras no pudieran encontrarlo,
Y volvimos a casa, la esperanza en un puño,
y en el otro la herida.
Aún hoy no sé qué responderte.

Joder, Natalia, qué bueno! 😀
Me gusta cómo muestras la herida del tiempo-daño-inevitable. Qué gusto volver a leerte.
Un beso,
Me encanta su blog y su poema.
Sigueme tambien por favor!
Nadia.
muchas gracias!!! sí, llevo casi dos años ermitañeando, vamos a decir… me alegro de que te guste. Un beso!
muchas gracias!!! sí, te sigo en bloglovin 😉
Uy. Qué bonito es esto. Precioso.
Más poemas, Nata. CREATE! Es un servicio social.
CREATE??? gracias Cris!