Porvenir. (O un bálsamo contra el insomnio).

Ilustración: Linn Olofsdotter. «Te llaman porvenirporque no vienes nunca.Te llaman: porvenir,y esperan que tú lleguescomo un animal mansoa comer en su mano.Pero tú permanecesmás allá de las horas,agazapado no se sabe dónde.… Mañana!Y mañana será otro día tranquiloun día como hoy, jueves o martes,cualquier cosa y no esoque esperamos aún, todavía, siempre.» Ángel González. RecicloSigue leyendo «Porvenir. (O un bálsamo contra el insomnio).»

¿Qué desierto?

«Ese naufragio permanente, ese desmayo emocional, la abocaba a convertirse en un ser temeroso que, incapaz de afrontar una realidad que escapaba totalmente a su comprensión, avanzaba por espacios vacíos, por un desierto metafísico». Enrique Vila-Matas. ¿Desiertos metafísicos? ¿Acaso exíste aún la metafísica? ¿Todavía cree alguien en el desierto?Busco el desierto. Me gusta pensar enSigue leyendo «¿Qué desierto?»

Anábasis, o el viaje de Mestre.

Hace frío. El futuro es un arma cargada de vacíos, y parece que pronto nevará. Suerte que en medio de todo este caos, pueden encontrarse pequeños oasis. Ayer fui a la inauguración de la nueva exposición de obra gráfica de Juan Carlos Mestre en la galería Brita Prinz. La recomiendo encarecidamente. Maravilloso el viaje deSigue leyendo «Anábasis, o el viaje de Mestre.»

Completamente Domingo.

«La liberté me semble un mythe (…) Ce matin, très tôt, vers six heures J’ai basculé dans le délire». M. Houellebecq. Renaissance. Me gusta la poesía de Olvido García Valdés y me gusta Anna Ajmàtova. Normalmente odio a Houllebecq, algunos días lo adoro. Me gusta la selección de libros de poesía del Babelia de ayerSigue leyendo «Completamente Domingo.»

Al otro lado, el nombre.

«He muerto y soy un hombre, porque detrás de la muerte estaba mi nombre escrito». Leopoldo Maria Panero. Parece mentira que sea siga siendo Enero. Parece mentira el calor, parece mentira el fin de semana, parece mentira la velocidad a la que se sucede el tiempo, o su lentitud. Parece extraño el sol en lasSigue leyendo «Al otro lado, el nombre.»

O la chica que amaba la tormenta.

«Cuando escuches el trueno me recordarás y tal vez pienses que amaba la tormenta…el rayado del cielo se verá fuertemente carmesíy el corazón, como entonces, estará en el fuego.Esto sucederá un día en Moscú cuando abandone la ciudad para siemprey me precipite hacia el puerto deseadodejando entre ustedes apenas mi sombra.« Anna Ajmatova. Amo laSigue leyendo «O la chica que amaba la tormenta.»